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12/12/16

EL LOBBY GAY CUESTIONA AL PAPA FRANCISCO PORQUE LA IGLESIA NO ADMITIRÁ HOMOSEXUALES EN LOS SEMINARIOS


El Vaticano advierte que la Iglesia no admitirá aspirantes a sacerdotes que apoyen “la cultura gay”

08/12/2016 (Infobae).- Un nuevo documento emitido por la Santa Sede actualiza la guía para la formación de religiosos y señala que quienes “practiquen la homosexualidad” o “presenten tendencias” de ese tipo no serán admitidos en los seminarios. El texto completo.

"La Iglesia, respetando a las personas afectadas, no puede admitir en el seminario ni en las órdenes sagradas a quienes practiquen la homosexualidad, presenten tendencias homosexuales profundamente enraizadas o apoyen aquello que se conoce como cultura gay", dice el decreto que fue publicado por el diario oficial de la Iglesia Católica L'Osservatore Romano y que actualiza las Normas Básicas para la Formación Sacerdotal (Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis).

Este documento es una guía de formación de sacerdotes que le sigue a la publicada hace 31 años, y ratifica otras comunicaciones de la Santa Sede en cuanto a las restricciones sobre sexo. Sin embargo, tiene un matiz que da cuenta de una excepción respecto de las "tendencias homosexuales que sean expresión de un problema transitorio". Se pone como ejemplo "una adolescencia todavía no terminada".

También resalta la importancia de la continencia en la formación de los candidatos para ordenarse. "Sería imprudente admitir a un seminarista que no haya alcanzado una afectividad madura, serena y libre, casta y fiel al celibato", advierte.

El decreto indica en otro punto que, a pesar de estas restricciones, es importante que los nuevos sacerdotes sepan comprender "la realidad femenina".

También indica una apertura hacia las redes sociales, a las que incluye en la formación: "Sería oportuno que formen parte de la vida cotidiana del seminario", señala, aunque también observa "la prudencia que se impone en cuanto a los riesgos inevitables de la frecuentación del mundo digital".


Grupos LGBT cuestionan al papa Francisco por prohibirles a los homosexuales ser sacerdotes

10/12/2016 (Infobae).- Fue en respuesta al decreto que actualizó las normas para la formación sacerdotal, según el cual “no se puede admitir a quienes practiquen la homosexualidad” o apoyen la “cultura gay

"El papa Francisco tiene mucho que explicar", dijo Francis DeBernardo, director ejecutivo de la organización católica LGBT New Ways Ministry (Ministerio de las Nuevas Formas)."Su aprobación de ese texto es una gran desilusión para mucha gente, lesbianas, gays, bisexuales, personas transégenero y heterosexuales, que tenían grandes esperanzas con su pontificado".

Se refería al decreto que actualiza las Normas Básicas para la Formación Sacerdotal (Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis), que fue publicado este jueves por el diario oficial de la Iglesia Católica, L'Osservatore Romano. El documento ratifica una guía redactada hace 31 años, en la que se plasman otras comunicaciones de la Santa Sede en cuanto a las restricciones sobre la sexualidad.

Establece que "la Iglesia, respetando a las personas afectadas, no puede admitir en el seminario ni en las órdenes sagradas a quienes practiquen la homosexualidad, presenten tendencias homosexuales profundamente enraizadas o apoyen aquello que se conoce como cultura gay". También resalta la importancia de la continencia en la formación de los candidatos para ordenarse. "Sería imprudente admitir a un seminarista que no haya alcanzado una afectividad madura, serena y libre, casta y fiel al celibato", advierte.

El texto avalado por Francisco tiene un agregado. Permite una excepción respecto de las "tendencias homosexuales que sean expresión de un problema transitorio". Se pone como ejemplo "una adolescencia todavía no terminada".

DeBernardo no fue el único que criticó al papa. También se sumó Marianne Duddy-Burke, de Dignity USA (Dignidad Estados Unidos), otra organización católica que promueve los derechos LGBT. Para ella el decreto fue "extremadamente decepcionante" y lo tomó como un "tremendo insulto" a los miles de homosexuales que sirven como sacerdotes católicos.

"No es lo se esperaba del papa que dice '¿Quién soy yo para juzgar?'", agregó.

David Clohessy, que pertenece a la Red de Sobrevivientes de Abusos de Sacerdotes (SNAP por si sigla en inglés), dijo que están usando a los homosexuales como chivo expiatorio en lugar de proteger realmente a los niños de los abusos. "Es un error asumir o afirmar que la mayoría de las víctimas son varones", sostuvo.

26/10/14

EN TORNO AL ÚLTIMO SÍNODO


La candente polémica suscitada por estos días a raíz del Sínodo de los Obispos y las controversias por él planteadas, apenas han dejado lugar para una reflexión más serena y profunda sobre las temáticas en cuestión, dada la necesidad apremiante de salir al cruce de la catarata de despropósitos (comenzando por la tristemente célebre Relatio post disceptationem, en rigor de verdad) vertidos aquí y allá, cuyo denominador común fue el de atentar todos igualmente contra la doctrina católica tradicional, que integra en un armónico equilibrio los descubrimientos perennes de una sana filosofía con los principios de la divina revelación.

A más de este hilo conductor, no es necesario forzar demasiado los términos en juego para advertir que si existe otra noción clave, cuya interpretación puede determinar la postura que se adopte en cualquiera de los temas planteados, es la del “amor”. En efecto, el motivo de la convocatoria del Sínodo no fue otro que el de reflexionar en torno al matrimonio y la familia, realidades que ni siquiera pueden concebirse sin una referencia al menos implícita a la del amor. De ahí que cuestiones como la del divorcio y la comunión eucarística, el matrimonio civil y el concubinato, las relaciones homosexuales, etc., involucrando simultáneamente complejos y sutiles desarrollos doctrinales, puedan recibir de una correcta comprensión del término “amor” una luz verdaderamente esclarecedora.

Si bien se mira, en efecto, lo que la doctrina católica reprueba en cada uno de los modernos fenómenos que desde hace años la cultura vigente quiere imponer, coincide precisamente con el atentado contra la lógica interna que ordena el amor humano hacia su perfección, a través de la conformidad con su regla que, lejos de coartarlo, lo asegura y defiende de los peligros que amenazan desviarlo de su camino hacia la meta. Ahora bien, esto no sucede sino en la medida en que se rechaza una regla objetiva, fundada en la naturaleza de las cosas, para adherir a la idea de que basta con la mera espontaneidad del impulso en orden a alcanzar el verdadero bien y la felicidad. 

El caso paradigmático quizá sea el de las relaciones homosexuales. Basta para nuestros nuevos ideólogos el hecho de que haya un afecto sincero o una simple atracción, sin más, para validarlas, y ello en nombre de un “amor” vago y confuso, que ni siquiera a la diferencia de sexos mira ahora. Pero el mismo principio es el que rige para las relaciones heterosexuales más variadas, bajo la pretensión que es suficiente que exista un amor que trascienda lo meramente carnal para justificar cualquier transgresión a las promesas matrimoniales, que ya ni siquiera parecen necesarias, por cuanto prolifera por doquier la parodia del concubinato, que escamotea todo lo que huela a compromiso real. Una vez más, el amor reducido a sus expresiones más bajas, usurpando la pasión y el sentimiento el lugar que corresponde al noble señorío de la voluntad, la cual por encima de todo ha de conformarse a la razón iluminada por la fe, sin despreciar aquellos elementos, más dominándolos y corrigiéndolos cuando sea necesario.

La sutil forma en que la pujante teología modernista avala estas realidades se basa en el elemento positivo que este tipo de relaciones contienen, que es el eufemismo utilizado para decir qué es el único sano que aún conservan del modelo desfigurado, a la vez que en su supuesta tensión hacia la plenitud que gradualmente irían realizando, cuando la realidad es que contradicen por su misma estructura el designio de Dios. El triunfo de estos postulados se ha visto por ahora aplazado, gracias a la reacción de un puñado que aún conserva el buen sentido católico, y que por encima de todo amor apela al Amor infinito de Dios, que es la Caridad.

2/10/14

SANCIÓN DEFINITIVA AL PROYECTO DE REFORMA DEL CÓDIGO CIVIL


El día de ayer, miércoles 1° de octubre, recibió (en la Cámara de Diputados) la sanción legal definitiva el proyecto de reforma del Código Civil argentino, tan largamente deseada y proyectada por el oficialismo. La media sanción de la Cámara de Senadores se remontaba al 28 de noviembre, pese a que después de la misma se decidió aplazar el tratamiento por parte de Diputados, por falta de consenso.

Dicho proyecto, como se sabe, aunque impulsado por el Poder Ejecutivo, fue elaborado por un grupo de juristas presidido por el Dr. Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, siendo desde que se conoció objeto de apreciaciones muy diversas, incluso al margen de las serias objeciones que merece desde la óptica del derecho natural. En efecto, como había sucedido el año pasado en el Senado, la oposición también manifestó esta vez su disconformidad, retirándose en bloque del recinto (se contaron 122 ausencias). Lo cual no obstó, antes facilitó, el triunfo de la iniciativa del gobierno.

Las controversias planteadas por el proyecto, naturalmente, son muchas, como muchas y profundas son las modificaciones que el mismo supone con relación al Código original redactado por Vélez Sarsfield, aún con las reformas a que este ha sido sometido a lo largo de su casi siglo y medio de vigencia. Sin embargo, más allá de las alusiones a temas como el derecho al agua y a la tierra, se desprende con claridad del conjunto de afirmaciones de los involucrados en la labor legislativa la conclusión de que el centro de las preocupaciones (y valoraciones) está constituido por las cuestiones relativas al matrimonio y a la familia. Paradójicamente, la falta de acuerdo que se advierte en aspectos meramente accidentales, se resuelve en una nefasta y casi unánime aprobación a la hora de apreciar medidas como la inclusión en el articulado de lo resuelto por las inicuas leyes 26.618, 26.743, y 26.862 (de matrimonio igualitario, identidad de género, y fertilización asistida, respectivamente); de la celeridad que se pretende dar al trámite de divorcio, implementando la nueva modalidad de “divorcio express”; y, finalmente, de la posición deliberadamente ambigua que ha adoptado el texto proyectado al referirse al inicio de la existencia humana y al estatus legal del embrión. En todo caso, salvo algún ejemplo aislado de lucidez en relación a este último punto, como es el de la senadora puntana Liliana Negre de Alonso, las posturas de los distintos legisladores no hacen sino dar cuenta en su conjunto, con distintos matices cada una, de la lamentable corrupción intelectual y moral a que han hecho arribar décadas de democratismo liberal y relativista.

En relación a las tres leyes referidas, como se dijo, la reforma estipulada no hará sino incorporar dicha legislación, a saber: introduciendo tanto la posibilidad de celebrar matrimonio civil entre personas del mismo sexo y la de optar por la propia identidad de género aún en contra del sexo biológico, como el recurso a las técnicas de fertilización asistida, cuyo denominador común es el de disociar la procreación del acto conyugal, instaurando “un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona humana” (CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Inst. Donum Vitae). A este respecto, no hay que oponer el principio intangible del auténtico iusnaturalismo: no hay legislación positiva que pueda afirmarse válidamente en contra de los dictados de la ley natural. Sucesivamente, en efecto, las leyes de marras han constituido sendos atentados contra la naturaleza humana, consagrando en el ordenamiento jurídico vigente conductas gravemente inmorales, que comprometen todas ellas la auténtica dignidad del ser humano y contrarían la ley de Dios. Es falsa, en este sentido, la tesis según la cual el derecho se debe limitar a reconocer y dar cauce legal a cualquier tipo de conducta con tal de que ella se haya impuesta a nivel social; por el contrario, su función es la de guiar y orientar la conducta conforme a lo que es justo.

Específico es, en cambio, el planteo del nuevo proyecto en torno al comienzo de la existencia humana. En efecto, el art. 19, junto al reconocimiento del mismo en el momento de la concepción, se hace eco de la postura actualmente en boga, según la cual aquel se daría recién en la implantación. De esta manera, se ve seriamente cuestionada la humanidad del embrión, y se allana uno de los tantos obstáculos que se opone a la utilización de las técnicas de FIV. La ambigüedad del artículo aún subsiste, a pesar de las enmiendas realizadas, interpretadas por la izquierda como concesiones a la postura oficial de la Iglesia.

Otra de las tantas consecuencias de la aceptación de las técnicas de fertilización asistida y la disociación que la misma establece entre paternidad y relación conyugal, presente también en la reforma del Código, ha sido la creación e introducción del concepto de “voluntad procreacional” en oposición al de “paternidad biológica” (cfr. art. 561), sobre el cual prevalece en el caso de fecundación heteróloga. Por lo demás, con el reconocimiento civil de las uniones homosexuales, esta innovación abre las puertas a la adopción irrestricta por parte de parejas del mismo sexo.

Siempre en torno a las temáticas aludidas de matrimonio y familia, el Proyecto contempla, finalmente, la consagración del divorcio “exprés”, por cuanto el mismo se podrá tramitar en un breve lapso, sin expresión de causa, por la voluntad unilateral de uno de los cónyuges (art. 437). Por otra parte, se declara nula la claúsula que pretenda reconocer el carácter indisoluble de la unión matrimonial (art. 436), a la vez que se elimina la posibilidad de separación sin disolución del vínculo conyugal, y el deber de fidelidad. Junto a este matrimonio devaluado aparece, además, la denominada “unión convivencial” (arts. 509ss), forma elegante de dar status jurídico al conocido concubinato, que viene a ocupar así su lugar en el extenso elenco de las variadas formas, igualmente válidas todas ellas, de conformar un hogar y una familia.

Sólo Dios sabe definitivamente cuál es el destino de esta nueva arremetida contra la genuina tradición nacional, que se remonta originariamente, a decir verdad, a tiempos anteriores a la redacción del Código de Vélez, si bien en el mismo se conservan con respeto numerosos elementos que pertenecen desde el comienzo al verdadero espíritu patrio. Todo parece indicar, no obstante ello, que a no mediar una intervención especial de la divina Providencia, el nuevo Código comenzará a regir a partir del 2016, tal como está previsto. Será cuestión, entonces, de proseguir la resistencia, bajo el amparo de Nuestra Señora de Luján, contra los embates de una revolución que parece haberse cebado ya desde antaño contra la Argentina, y cuya finalidad no parece ser sino la entera disolución moral y espiritual de nuestro pueblo.

25/6/14

CONFERENCIA DEL PADRE BRIAN SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD


Compatriotas, hermanos:

Frente a los revolucionarios anticristianos de ayer y de hoy, la Acción Nacional Católica (ANC) de la Argentina reafirma una vez más su postura de defensa de la Doctrina de la Santa Iglesia y del Orden Natural, y brinda públicamente su total solidaridad y apoyo al Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de La Plata, Monseñor Héctor Rubén Aguer, quien -con sus recientes expresiones sobre la homosexualidad y la blasfemia- no ha hecho otra cosa que sostener con integridad la Palabra de Dios, debiendo soportar por ello el miserable azote mediático de los viles impulsores del caos y la degradación.

Pero, queridos amigos, ¡la Iglesia militante no debe quedarse inmóvil! La semilla de nuestros principios católicos debe crecer y florecer en la oración y en acciones. Es por ello que invitamos a todos ustedes a participar de la próxima conferencia de la ANC en la ciudad de Buenos Aires, cuyo tema -justamente- será: “HOMOSEXUALIDAD. LOS QUE LA PADECEN. LOS QUE LA PROMUEVEN”. La misma estará a cargo del esclarecido Rev. Padre BRIAN MOORE.

Digamos -con nuestra presencia- un firme “NO” a quienes pretenden acallar en nuestra Patria a los sacerdotes de la Santa Fe. ¡El momento es ahora!
 
¡Los esperamos!

Para ir al Evento de Facebook (PRESIONE AQUÍ)