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24/1/14

LOS LAICOS Y LA DEFENSA DE LA FE


La tradicional distinción entre Iglesia docente e Iglesia dicente reserva a la primera de ellas, constituida por el Papa, los obispos y, en dependencia de estos, los sacerdotes, la función propiamente magisterial, vale decir, de la transmisión autorizada de fe, en virtud de la sucesión apostólica. No obstante ello, cabe preguntarse cuál es la misión específica de los laicos, miembros de la Iglesia dicente, en relación a la enseñanza y defensa de la fe, en cuanto partícipes de la misión profética de Cristo por el bautismo.

Esta tarea de los laicos, que obedece de suyo a un motivo esencialmente teológico, como lo es el antes señalado, merece una consideración especial a la luz de las actuales circunstancias históricas, en que la creciente secularización de la vida moderna sustrae al grueso de la sociedad del influjo de los ministros sagrados. De particular actualidad resultan, por tanto, las palabras del Papa Pío XII: “Los fieles, y más precisamente los laicos, se encuentran en la línea más avanzada de la vida de la Iglesia; por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad humana. Por tanto ellos, ellos especialmente, deben tener conciencia, cada vez más clara, no sólo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia; es decir, la comunidad de los fieles sobre la tierra bajo la guía del Jefe común, el Papa, y de los Obispos en comunión con él. Ellos son la Iglesia ...” (Discurso a los nuevos Cardenales, del 20 de febrero de 1946; cit. en JUAN PABLO II, Christifideles laici, n. 9). 

13/7/13

APOSTOLADO PROPIO DE LOS LAICOS

Jean Ousset, gran pensador francés y fundador de Cité Catholique
Extracto del libro "Para que Él reine" de Jean Ousset

Porque, también nosotros, los laicos o seglares, somos la Iglesia. Y eso que se llamó en el siglo XIX el "repliegue de la Iglesia al Santuario" no es más, en realidad, que la deserción de la gran masa de los seglares cristianos del combate por una "ciudad católica".

"Bajo este aspecto -decía Pio XII (13)-, los fieles, y más concretamente los seglares, se hallan en la línea más avanzada de la vida de la Iglesia; para ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad humana. Por esto, especialmente, deben tener un convencimiento cada vez más claro no sólo de que pertenecen a la Iglesia, sino de que son la Iglesia; es decir, la comunidad de los fieles en la tierra, bajo la dirección del Jefe común, el Papa, y de los Obispos en comunidad con él. Ellos son la Iglesia, y por esto ya desde los primeros tiempos de su historia, los fieles, con el consentimiento de sus Obispos, se unieron en asociaciones particulares concernientes a las más diversas manifestaciones de la vida. La Santa Sede no ha cesado jamás de aprobarlas y de alabarlas(14).